La maternidad me gusta. No, no me gusta, me encanta. Me hace feliz de un modo difícil de explicar. Mira que a mi los niños no me gustaban, y que dudaba mucho de qué tipo de madre sería. Pero la maternidad me cambió, giró el eje de mi vida a un ángulo extraño, más emocionante, más divertido. El otro día me preguntaron cómo era ser madre, y sin pensarlo me escuché diciendo "divertido". Es muchas más cosas, sobre todo positivas (vale, algunas no tan positivas también). Me ha sorprendido y cambiado de una forma absoluta eso de ser madre.
Pero la maternidad también trae contrapartidas, cosas inevitables... como las otras madres. No soy especialmente sociable, eso está claro, pero es que además la mayor parte de madres de otros niños del colegio son... vamos, no me tomaría un café con ellas. Tal vez con ellas como personas sí, pero es que no son personas, son madres. Viven en una continua competición, mi niño es más esto, mi niño ya sabe hacer lo otro... ¿y la tuya? Y yo casi nunca contesto, paso de entrar en batallas que nunca ganas, porque si tu hijo aun no hace lo que los demás, pues no asumen que es por diferente velocidad en el aprendizaje. Es tonto. Y si lo hace antes que los demás... pues le miran raro. Mira, ahí va ese niño repelente que ya sabe hacer tal o cual cosa. Para ellas sus niños son los más listos, lo sean o no. No ven sus defectos, no los creen posibles. Además, que no pierdan el tiempo, mi niña es la más lista, jajajjajaja. Bueno, bromas aparte, no sé de qué hablar con otras madres en casi ningún caso.
Y entonces llega el tema de la huelga, y veo que tenemos menos de lo que hablar de lo que yo ya sospechaba. Si los profesores toman las pocas medidas que pueden contra los recortes... Es que no quieren trabajar. Vamos a la reunión y nos explican el por qué de las medidas, y a ellas sólo les preocupa que no harán fallas en el cole, o que el festival de fin de curso no será a lo grande. Coño, que van a meter a tropecientos niños por aula, que no cubrirán las bajas si son más de 1 profesor por ciclo, que quitan a los profesores de apoyo aun cuando son necesarios, que no hay dinero ni para fotocopias, ni para pagar la luz del colegio. Pues no, inconvencibles.
Para la mayor parte de ellas (y hablo de ellas porque en casi todos los casos son las que van a las reuniones) los profesores no tienen motivos de quejas, es sólo que son unos vagos que quieren fastidiar a nuestras criaturitas. ¿Qué les cuesta hacer el festival, si es en horario escolar? Y yo digo calmada "Pero a ver, ¿de verdad creeis que el montaje de luz, sonido, el material audiovisual, etc se prepara solo? Y además, sólo os importa eso", a lo que siguen miradas entre alucinadas y asesinas, y temo sinceramente por mi vida. Me veo asesinada por una horda de madres furibundas porque me he pasado a las lineas enemigas.
Bueno, todo esto viene a que hoy yo, que el poco tiempo que di clases aprendí a respetar más si cabe de lo que lo hacía la labor docente, apoyo la huelga, que creo debería ser menos pacífica, porque lo que nos jugamos es demasiado.
Nos quieren analfabetos, para manejarnos mejor. Una compañera de trabajo me dijo el otro día algo que me dió escalofríos: "Nuria, ¿tú has pensado que pertenecemos a una de las pocas generaciones de hijos de obreros que han podido acceder a una carrera universitaria?". Yo sólo podía pensar en mis hijas, en que poco importará si son o no las más listas. Seguramente no tengan las posibilidades educativas que yo tuve.
Qué triste...
Hoy, sin que sirva de precedente, las fotos no son mias.
























