Hace mucho, o eso me parece, allá por el 30 de marzo, escribí algo con motivo de la anterior huelga, viendo cómo algunos amigos y conocidos se reían de la huelga, de los perroflautas, y del escaso seguimiento. Presa de la mala hostia preferí escribir esto que insultarles como me pedía el cuerpo. Hace unos meses uno de esos que se reía se fue a la puta calle, viva la reforma laboral. No lo llamaré justicia poética porque es mi amigo. Seguro que ahora la huelga no le parece tan molesta ni causa de mofa.
Ahora más que nunca necesitamos movilizarnos, aunque no creo que con una huelga solucionemos mucho. Ahora más que nunca porque, como dice Isaac Rosa, el mejor motivo para hacer huelga es no poder hacerla. Porque mucha gente no puede prescindir de un día de sueldo, porque mucha gente tiene miedo a las represalias. Por eso mismo hay motivos de sobra.
Dejo el texto que escribí.
Huelga
Nos quitarán muchos más derechos, no os preocupéis, dentro de poco hasta ese que tanto molesta, el de hacer huelga.
Así que sí, soy una perroflauta, una ilusa. Pero cuando estemos todos jodidos, no podré pensar que ni lo intenté. Sé que seguramente no hemos conseguido nada, pero había que intentarlo, asentir y consentir si que no es una solución.
Los que me conoceis bien sabeis que no creo que haya una salida pacífica al callejón en que nos encontramos, pero si antes hay que agotar las vías pacíficas y legales, pues se hace.
Y creo que los piquetes no deberían existir, igual que creo que no deberían ser necesarios días como el de la mujer trabajadora, o el día contra los malos tratos. En un mundo perfecto no tendrían sentido, necesidad. Pero nuestro mundo dista mucho de ser perfecto. Aquí hay cabrones que creen que una mujer es poco más que una propiedad, y en algunas entrevistas de trabajo te preguntan sin pudor si quieres tener hijos, si tienes con quien dejarlos, y hasta (lo juro) qué le parece a tu marido que te reincorpores al mundo laboral. Y tú, que lo mandarías a la mierda, o preguntarías si ya hemos retrocedido tanto que es él el que firmará el contrato, sólo puedes mantener la sonrisa y contestar que no tienes por costumbre preguntarle esas cosas, o, si estás muy desesperada, que le parece genial.
Y por eso, porque este mundo es injusto, es por lo que son necesarios los piquetes (los informativos, eso sí). Y si no eres capaz de verlo es porque no has trabajado en una pequeña o mediana empresa con un jefe-cacique que se pasa tu derecho a huelga por... Yo hoy he podido ejercer mi derecho a huelga porque trabajo en una empresa normal, pero soy consciente de que en otros trabajos que he tenido no hubiese podido ni pensarlo, ni plantearmelo. Es un hecho, y quien ha sufrido un jefe-señor feudal me entenderá. Los que no creen lo que escribo... ni siquiera a vosotros os deseo que lo comprobeis por vosotros mismos. Soy mala, pero no tanto.
Los piquetes de hoy eran una molestia menor, cosa de un solo día. Ya me contareis lo molesto que es sufrir que te recorten tus derechos cada día. Ya me direis cómo le explicareis a vuestros hijos por qué vivimos el Cuéntame en directo sin que vosotros movais un dedo... Ah, bueno, eso sí lo haceis. Moveis los deditos para reiros en facebook de los que ejercen un derecho (por ahora) para defender los vuestros, o para quejaros de los molestos piquetes que no dejan ejercer el derecho al trabajo (dadme 10 minutos para que se me pase el ataque de risa).
Y ahora sí, que la lucha continúe.
Añado también algo que me trae esperanza. Mi hija mayor (6 dulces años) me ha sorprendido con esto:
Ha hecho el dibujo y con cinta le ha pegado un bote vacío de lacasitos a modo de palo. Es mi pancarta contra "les retallades" (los recortes), mami, me ha dicho. A lo mejor no todo está perdido.











